La primera escuela menstrual del mundo está en España (y funciona así)

La primera comunidad educativa sobre el ciclo menstrual ha nacido en España y mujeres de más de 20 países participan en ella. El proyecto Soy 1. Soy 4, su red social diseñada ad hoc y completamente privada, es solo uno de sus proyectos. Pero su responsable, Erika Irusta, lleva años haciendo “pedagogía menstrual” desde el proyecto El Camino Rubí. A través de sesiones online, boletines, material pedagógico y una comunidad por la que ya han pasado más de 5.000 mujeres.

Erika Irusta, pedagoga, divulgadora y miembro de la Society for Menstrual Cycle Research ha dedicado los seis últimos años de su vida a generar y compartir conocimiento sobre la menstruación desde un enfoque feminista, filosófico, científico y antropológico que acompañe a las mujeres en el autoconocimiento de su naturaleza cíclica. Llevaba años incubando la idea de una “escuela menstrual” y ya hace meses que está en marcha. “La idea de Soy 1. Soy 4 vino en 2013.

Llevaba desde el 2010 haciendo sesiones on line y vi que era necesario hacer una compilación de ese trabajo. Cuando preparaba la segunda edición de esta comunidad pensé que no quería que fueran solo talleres o sesiones sino que había que crear una comunidad que pudiera generar conocimiento colectivo porque lo que se sabe del ciclo menstrual es muy parcial y muy limitado”.

Erika explica que buena parte de la herencia científica que se tiene sobre la menstruación y el ciclo femenino ha sido difundida por laboratorios farmacéuticos y atiende a la lógica sesgada del androcentrismo médico. “A las mujeres se nos dice que somos volátiles, que nuestras hormonas nos enloquecen, que nos trastornamos, que son un problema. ¿Por qué es un problema? ¿Cómo se valoraría el ciclo menstrual si los hombres menstruaran? Nuestras hormonas no son un problema y nuestra regla tampoco”.

Las fases del ciclo menstrual

Preguntada sobre qué conocimiento elemental puede ayudar a las mujeres a conocer mejor su biología cambiante, Irusta habla de las cuatro fases del ciclo menstrual. “En cada mujer será diferente y hablar de un ciclo de 28 días es solo una convención porque no se da con exactitud, pero es un buen punto de partida para aprender a conocernos”, señala. Así, uno de los aprendizajes esenciales que ofrece la comunidad saber que, entre el día 1 y el 6, momento en el que se produce el primer sangrado abundante, estamos en la fase menstrual. “Aquí los estrógenos vuelven a nuestro cuerpo y hacen un viaje ascendente que les va a llevar a coronoar la cima, ya en la preovulatoria”. Entre los días 7 y 13 se da la fase preovulatoria, “no hay sangre y apenas hay flujo o este es transparente y poco abundante. El estradiol, que es el tipo de estrógeno que generan los ovarios, sube cada vez más y las mujeres suelen sentir un sentimiento de potencia propia de la ausencia de progesterona”. De los días 14 a 20 del ciclo se entra en la fase ovulatoria. “En esta fase nuestro cuerpo es una fiesta. Un par de días antes el flujo comienza a ser pegajoso, abundante y elástico y el óvulo se va acercando al útero por la Trompa de Falopio. Una vez liberado el folículo, este se convierte en cuerpo lúteo y genera la progesterona, com el estradiol va bajando nos vamos sintiendo más relajadas, abiertas y sensuales”. Y del 21 al 28, llega la conocida como fase premenstrual “el flujo es leve y gomoso y la progsterona nos posee. Nuestro cerebro y cuerpo van bajando de revoluciones pero el ritmo de vida actual no permite que nos mimemos lo necesario para que este momento del ciclo no nos afecte. El desequilibrio entre estrógenos y progesterona pueden provocar dolores premenstruales y también notamos más rabia, más irritabilidad: “Es el cuerpo que nos pide a gritos que lo bajemos de esa noria de estrés y comida basura, de productividad sin límite y de ritmo de vida desconectado de la naturaleza”, concluye.

Pero el proyecto va más allá. La comunidad tiene tres grande áreas “la social, que está diseñada para compartir y crear grupos de apoyo entre mujeres. La virtual, en la que voy viendo las necesidades de aprendizaje y genero material didáctico, exclusivo y personalizado. Y por último el laboratorio, donde el objetivo es crear conocimiento colectivo sobre distintas áreas a través de foros”, resume. “Las mujeres debemos dejar de ser un objeto al que estudiar para convertirnos en un sujeto digno al que creer y para eso es necesario hacer comunidad, explicar, investigar, la información no sesgada es esencial”, insiste Irusta.

Su iniciativa forma parte de un movimiento latente que lleva años gestándose y que refleja un cambio, un “activismo menstrual” que reclama no solo un mayor discernimiento en torno a la menstruación sino un discernimiento desde un enfoque crítico, pedagógico y más natural. Frente -o junto- a soluciones farmacológicas como las píldoras que eliminan la regla o la reducen a la mínima expresión, existen aproximaciones con vocación más naturalizadora. Y cada mujer en función de sus circunstancias tiene derecho a contar con la información veraz que le ayude a elegir la suya. En los últimos días, ha sido noticia el anuncio de productos íntimos femeninos de la firma BodyForm, en el que la sangre ya no es azul ni huele a flores, como durante años nos ha contado una publicidad naïf empeñada en suavizar la biología femenina. Algo está cambiando respecto a la regla. Algo que, ahora, cada mujer puede indagar por sí misma.

Fuente: El País