Ciencias de la Educación en el nuevo marco universitario: ámbito y titulaciones
La propuesta de Real Decreto por el que se fijan las especialidades de conocimiento para el establecimiento de los perfiles de los concursos de plazas de profesorado universitario, actualmente en debate, redefine tanto las especialidades como los ámbitos de conocimiento en el sistema universitario español. Esta iniciativa introduce una reorganización que trasciende lo meramente administrativo y supone una revisión profunda de la manera en que se estructura el saber académico y se distribuyen las funciones docentes e investigadoras en las universidades públicas.
El decreto establece una distinción fundamental entre especialidades de conocimiento y ámbitos de conocimiento. Las especialidades, de carácter específico, sirven para perfilar las plazas de profesorado en los concursos de acceso. Los ámbitos, en cambio, son categorías amplias que organizan los puestos de trabajo y definen el espacio profesional en el que se desarrolla la actividad académica. Esta dualidad permite reconocer la especificidad disciplinar sin renunciar a la movilidad, la interdisciplinariedad y la flexibilidad que exige la vida universitaria contemporánea.
En este marco conceptual, Ciencias de la Educación se configura como un ámbito que no se limita a una sola disciplina, sino que agrupa un conjunto de tradiciones formativas y líneas de investigación que comparten un mismo objeto: la educación en sus múltiples dimensiones. Este ámbito integra titulaciones históricamente vinculadas a las facultades de educación, pero también incorpora otras que amplían el horizonte educativo hacia lo social, lo comunitario y lo corporal.
Los grados de Magisterio, tanto en Educación Infantil como en Educación Primaria, constituyen el núcleo más reconocible del ámbito. En ellos se articulan las didácticas específicas —de las lenguas, de las ciencias, de la matemática, de la música, de la expresión corporal— que sustentan la formación del profesorado escolar. Estas titulaciones representan la dimensión más aplicada del ámbito, conectada directamente con el sistema educativo y con la preparación de los docentes que trabajan en las etapas obligatorias.
El Grado en Pedagogía ocupa un lugar central como disciplina que reflexiona sobre la organización escolar, los procesos de enseñanza-aprendizaje y la investigación educativa. La pedagogía aporta la mirada analítica que permite comprender la educación como fenómeno complejo, atravesado por condicionantes sociales y culturales. Su presencia garantiza la continuidad entre la práctica docente y la reflexión teórica.
El Grado en Educación Social amplía el campo educativo más allá de la escuela. Su inclusión en el ámbito reconoce que la acción educativa se despliega también en contextos comunitarios e institucionales, donde la intervención socioeducativa desempeña un papel decisivo en la inclusión y el bienestar social. Introduce una sensibilidad orientada a la transformación social y al acompañamiento de personas y grupos en situaciones de vulnerabilidad.
Finalmente, el Grado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte (CAFYD) aporta una dimensión singular: la educación del cuerpo, la salud y el movimiento. Aunque históricamente vinculado a facultades específicas, su integración en el ámbito educativo se justifica por la presencia de especialidades centradas en la enseñanza de la actividad física y la promoción de la salud.
En conjunto, el ámbito de Ciencias de la Educación se presenta como un espacio plural y dinámico. El Real Decreto reconoce esta diversidad y la ordena, reafirmando la centralidad de la educación en la vida social y la necesidad de profesionales formados desde perspectivas complementarias capaces de responder a los desafíos educativos del siglo XXI.

José Manuel Suárez Sandomingo


