¿Y DESPUES DE LA PAU QUE?
El sistema educativo español se organiza en etapas y cursos. Los estudiantes a lo largo de su trayectoria de formación reglada, deben ir superando y transitando por los diferentes niveles.
El inicio de la educación infantil es un momento muy delicado ya que los niños/as deben salir del núcleo familiar para integrarse en un entorno nuevo y con unos compañeros/as que no conoce, donde la incertidumbre invade todo su pensamiento.
El paso de la educación primaria al instituto es otro salto donde el vértigo y los miedos vuelven a ser los protagonistas, necesitando un período de adaptación en el que necesitan mucha ayuda de padres y tutores.
Pero la superación de la PAU y el acceso a la universidad es la etapa más dura, generando siempre un estado emocional muy especial e intenso. Primero, está la euforia y las celebraciones de superar la Prueba de Acceso a la Universidad y el haber conseguido la puntuación suficiente para la carrera que ilusionaba. Luego surgirán las preguntas:
Elegiría bien mi carrera? Y si no puedo con las exigencias del nivel académico?
Como me adaptaré en un ambiente totalmente desconocido?
Seré capaz de superar el distanciamiento y el apoyo cercano de mi familia y de mi entorno?
Contaré con la ayuda necesaria para superar los momentos difíciles?
A medida que se acerca la fecha de inicio de curso los chicos/as piensas en que tendrán que hacer nuevos amigos/as, adaptarte a las nuevas expectativas académicas y aprender a vivir lejos de la familia, es decir, salir de su estado de confort en que han vivido hasta ahora. Eso es un cambio radical. No es de extrañar que se sientan nerviosos/as e inseguros.
Muchos pedagogos, psicólogos, psicopedagogos y profesionales de la enseñanza han escrito muchos manuales a seguir para superar esta etapa de transición.
En esta sección de Carriola, queremos pulsar las impresiones y sensaciones que vive una alumna que se encuentra en esta situación para que su opinión pueda servir de ayuda a otros compañeros/as que están viviendo este momento.
Nos estamos refiriendo a Antía Carrera Losada que acaba de superar la PAU y está en plena celebración de sus éxitos académicos pero al mismo tiempo pensando en su nueva etapa de formación superior.
P.- Antía, cuéntanos primero cual ha sido tu calificación en las pruebas PAU y la media con las notas de bachillerato.
R.- Logré cerrar la etapa de bachillerato con una media académica de 9,89, una base que me dio algo de confianza para afrontar los exámenes de acceso. Posteriormente, al evaluar la fase general de la PAU, que engloba todas las materias obligatorias, obtuve una calificación de 8,65. Al realizar la ponderación combinando ambas trayectorias, la nota media resultante fue un 9,394. El verdadero reto llegó al sumar las calificaciones de las asignaturas específicas a las que me presenté para subir nota. Gracias a ese último empujón en los exámenes voluntarios, conseguí alcanzar una puntuación de admisión definitiva de 13,144 sobre un máximo de 14 puntos. Esta cifra final no solo supone una recompensa al sacrificio diario, sino que también me otorga la tranquilidad necesaria y el pase directo para poder matricularme en la carrera que verdaderamente deseaba cursar el próximo año.
P.- Cómo ha sido este año para ti, donde has tenido que superar el último curso de bachillerato y al mismo tiempo prepararte para la Prueba de Acceso a la Universidad, pensando en superar la nota de corte?
R.- Describiría este último curso como un auténtico maratón tanto académico como emocional. El cambio respecto a primero de bachillerato fue drástico y evidente desde las primeras semanas. Nos encontramos de golpe con un volumen de temario inabarcable que debíamos asimilar en un tiempo extremadamente reducido y ajustado. A la evidente exigencia de los contenidos se le sumaba de forma diaria una fuerte presión: las notas de corte y el miedo constante a no alcanzar la puntuación requerida para entrar en el grado universitario elegido. Fue una situación que puede resultar difícil de gestionar para no caer en el agotamiento físico o mental. Sin embargo, tengo claro que no es una meta inalcanzable para nadie. La clave reside en la disciplina, en mantener una constancia día a día y en aprender a priorizar aquellas asignaturas que nos resultan más complejas o que requieren un esfuerzo extra de comprensión.
P.- Cómo estás celebrando tu éxito académico?
R.- Una vez acabado el último examen de la PAU, experimentas una sensación de liberación absoluta. Ahora estoy enfocada en recuperar todas aquellas actividades cotidianas que sacrifiqué durante los meses de estudio. Una de mis prioridades actuales es pasar tiempo con mi familia y amigas, saliendo a pasear sin la prisa del reloj y planificando algún viaje para desconectar por completo de la rutina. Además, he aprovechado para matricularme y comenzar a asistir a las clases de la autoescuela y así sacarme el carné de conducir. Es un verdadero lujo poder levantarse cada mañana sabiendo que tu única obligación es disfrutar, descansar, y lo más importante: sin presiones.
P.- Elegir una carrera universitaria es un proceso complejo que combina el autoconocimiento, la investigación del mercado laboral y la evaluación de tus opciones académicas. ¿Cual ha sido tu elección y por qué?
R.- El proceso de elección de mi carrera ha sido una evolución curiosa. Durante prácticamente toda la etapa de la ESO, estaba completamente convencida de que mi futuro profesional se encontraría en el mundo de la arquitectura. Me fascinaba la idea de construir y transformar espacios habitables. No obstante, hace un par de años mi perspectiva cambió radicalmente al descubrir la Ingeniería Aeroespacial, una disciplina que despertó en mí una gran curiosidad. Las matemáticas y la física siempre se me habían dado muy bien y me gustan, y este grado me ofrecía el escenario perfecto para aplicarlas. Lo que terminó por enamorarme de esta ingeniería fue su versatilidad laboral y su enfoque técnico, ya que me permitirá trabajar en el diseño avanzado de aeronaves, la optimización de sistemas de propulsión y el desarrollo de infraestructuras aeroportuarias.
P.- Cuales son tus inquietudes con relación a este paso tan importante como es el paso del Bachiller a la Universidad, alejada del entorno familiar y de tus amistades?
R.- Afrontar un cambio de ciclo tan radical despierta inevitablemente una mezcla de ilusión y profunda incertidumbre. El hecho de trasladarme a un entorno completamente nuevo implica desprenderme de seguridad que me ha acompañado hasta el momento. En este escenario, una de mis grandes inquietudes gira en torno al plano social y al tiempo que me costará adaptarme y construir nuevos lazos afectivos, dejando atrás la cotidianidad con mi familia y la cercanía de mis amistades de toda la vida. Soy una persona que valora muchísimo los vínculos humanos, y considero que tener un grupo de amigos sólido y de confianza es un pilar fundamental para sostenerse emocionalmente en momentos de cambio. Me preocupa experimentar periodos de soledad al principio o sentirme desubicada mientras busco mi lugar en un campus universitario donde nadie me conoce. Es el reto de empezar desde cero en un entorno social totalmente inexplorado.
P.- Qué es lo que más te asusta o lo que te genera más inseguridad sobre esta nueva etapa de tu vida estudiantil que estas a punto de iniciar?
R.- Si tengo que ser completamente sincera, el mayor foco de inseguridad que experimento en este momento es el miedo a la falta de adaptación a una realidad desconocida: pasar de la protección del hogar y de una rutina escolar perfectamente controlada a un sistema universitario autónomo. Me genera incertidumbre no saber si seré lo suficientemente independiente para gestionar mi día a día a nivel personal y académico estando lejos de mis referentes habituales. La idea de enfrentarme a problemas cotidianos o a la exigencia de una ingeniería me hace dudar a veces de mis propias capacidades. Es el temor a no estar a la altura de las circunstancias o a que la presión de la nueva vida me desborde. Sé que es un sentimiento natural ante lo desconocido, pero la transición de ser una estudiante de instituto a convertirme en una universitaria sigue imponiéndome un gran respeto.
Muchas gracias Antía y desde este RincÓn de Pedagogía te deseamos todos los éxitos que te mereces por tu excelente capacidad de sacrificio y esperamos que al final el curso podamos de nuevo estar en contacto para que nos cuentes como ha sido esta nueva andadura en tu proceso de formación superior.

José Carlos Otero López
Lic. Psicopedagogía


