El abandono educativo sigue bajando en España, pero la demografía frena el avance
España continúa avanzando en la lucha contra el abandono educativo temprano, pero hacerlo resulta cada vez más difícil. En 2025, la tasa se situó en el 12,8%, el nivel más bajo de la serie histórica y muy lejos del 32,3% registrado en 2004.
La crisis económica de 2008 marcó un punto de inflexión. Durante los años anteriores, el mercado laboral ofrecía numerosas oportunidades para acceder a determinados empleos sin una elevada cualificación. La crisis puso de manifiesto, sin embargo, la importancia de la formación para afrontar un mercado laboral más exigente y consolidó la educación como un elemento fundamental de progreso social.
Desde entonces, el abandono no ha dejado de reducirse, aunque el ritmo de mejora se ha ralentizado. Entre 2008 y 2014, la tasa disminuyó una media de 1,6 puntos anuales. En los últimos años, en cambio, los avances se han rebajado a unas pocas décimas.
Uno de los factores que ayudan a explicar esta evolución es el cambio en la composición de la población joven. Según el informe Indicadores comentados sobre el estado del sistema educativo español, elaborado por la Fundación Ramón Areces y la Fundación Europea Sociedad y Educación, en 2025 el abandono entre los jóvenes de nacionalidad española fue del 9,8%, mientras que entre los extranjeros alcanzó el 30,7%.
Estos datos no significan que la inmigración sea la causa del abandono, sino que reflejan diferentes circunstancias educativas, sociales y laborales de cada grupo. Muchos jóvenes que llegan a España entre los 18 y los 24 años buscan incorporarse rápidamente al mercado laboral, lo que puede dificultar la continuidad de sus estudios. De ahí la importancia de reforzar la orientación educativa y laboral, flexibilizar la formación, reconocer aprendizajes previos y facilitar la compatibilidad entre empleo y estudios.
Las simulaciones del propio informe muestran hasta qué punto influye la demografía. Si la composición de la población española y extranjera se hubiera mantenido como en 2015, la tasa de abandono de 2025 habría sido del 12,2%. Si además se hubieran mantenido las tasas específicas de abandono de la población extranjera de 2021, habría descendido hasta el 11,8%. Es decir, los cambios demográficos habrían ralentizado aproximadamente en un punto la mejora registrada.
Las diferencias entre comunidades autónomas son igualmente relevantes. El País Vasco presenta una tasa del 3,6%, mientras que Murcia alcanza el 20,6%. Navarra registra un 7,8% y Cantabria un 8,9%, frente al 15,9% de Canarias y el 15,7% de Castilla-La Mancha. La disponibilidad de empleos poco cualificados puede influir en estas diferencias, al ofrecer a algunos jóvenes una alternativa inmediata a la continuidad educativa.
El descenso del abandono, por tanto, continúa, pero el camino hacia 2030 será más complejo. El reto no consiste únicamente en seguir reduciendo la tasa global, sino en conseguir que esa mejora alcance a los distintos grupos de población y reducir las importantes desigualdades territoriales. Para lograrlo, las políticas educativas deberán combinar medidas generales con respuestas adaptadas a las circunstancias sociales, económicas y demográficas de cada territorio.

José Manuel Súarez Sandomingo


