Expertos gallegos coinciden con el Gobierno: prohibir las redes sociales a menores de 16 años protege su salud mental
Expertos del ámbito digital, educativo y sanitario coinciden en que la medida de prohibir el acceso a redes sociales a menores de 16 años es necesaria para proteger la salud mental de los niños y adolescentes. Sin embargo, advierten que restringir su acceso no es suficiente y que es preciso que esta medida vaya acompañada de actuaciones educativas y de concienciación dirigidas a los menores, las familias y los profesionales que trabajan con niños y adolescentes.
Antonio Rial Boubeta, psicólogo, profesor e investigador de la Universidad de Santiago de Compostela (USC) defiende que esta prohibición no es nada nuevo, sino una medida alineada con las recomendaciones internacionales y con la evidencia científica sobre los efectos de las redes sociales en los menores.
«Es una llamada de atención a la industria. No se trata de multar a niños ni a padres, sino de comprometer de una vez por todas a la industria tecnológica, que es la que tiene la mayor cuota de responsabilidad en todo lo que está ocurriendo con las redes sociales y la salud mental de los menores», argumenta.
Rial Boubeta subraya, no obstante, que la ley es «necesaria pero insuficiente» y que debe complementarse con actuaciones educativas, sanitarias y familiares. «El debate no es solo si la edad debe ser 16 años. El problema real es que, incluso con la edad en 14, no se cumplía», afirma.
Víctor Salgado, abogado especialista en Derecho Digital, califica de «sorprendente» el anuncio. «Supone un posible cambio frente a la normativa en trámite, que solo eleva de 14 a 16 años la edad para consentir el uso de datos y abrir cuentas en redes sociales, sin imponer prohibiciones», dice.
El abogado explica que será necesario analizar con detalle su desarrollo jurídico, especialmente en el ámbito penal, así como la eventual manipulación de algoritmos. «Me genera preocupación que la verificación de edad quede en manos de las propias plataformas», opina.
Fernando Suárez, presidente del Colegio, presidente del Consejo General de Colegios Profesionales de Ingeniería Informática y del gallego, opina que la medida «es entendible», aunque no cree que por sí sola sea la solución. «Puede generar una falsa sensación de seguridad, como si con limitar el acceso se resolvieran los problemas del entorno digital, cuando en realidad existen muchos otros riesgos a los que los menores siguen expuestos», dice.
José Manuel Suárez Sandomingo, presidente de la Asociación de Pedagogos de Galicia, aplaude el anuncio de crear un sistema que permita rastrear la «huella de odio y polarización». «El odio, la desinformación y la polarización favorecen una competencia entre influencers y plataformas por captar atención a cualquier precio», dice.
La psicóloga educativa Alba Fernández aplaude la medida por necesaria. «Aunque prohibir suele generar más deseo, en este caso se considera necesario para proteger a los adolescentes y reducir riesgos, junto con una labor de concienciación sobre los peligros y el buen uso de la tecnología», opina.
Los expertos coinciden en la necesidad de que las medidas legislativas estén acompañadas de una educación digital. En este sentido, señalan que cualquier iniciativa orientada a proteger a los menores en el entorno digital es positiva, pero que debe complementarse con otras medidas: formación, educación digital y concienciación.
El 92,5% de los menores usa redes sociales
Según el estudio Infancia digital, cuyo director científico es el profesor Antonio Rial Boubeta, los adolescentes están registrados en redes sociales de forma masiva: el 92,5% participa en al menos una y el 75,8% en tres o más. Incluso en los últimos cursos de Primaria, el 78,3% ya tiene presencia en alguna red. Este estudio, realizado a través de encuestas casi 100.000 niños, niñas y adolescentes de España, es la investigación de mayor alcance mundial sobre el impacto de la tecnología en la infancia y la adolescencia.
La gran mayoría accede a las redes y otros contenidos desde su propio dispositivo. La presencia del teléfono móvil se hace patente desde los últimos años de Primaria: a los 10 años, el 41% de los niños y niñas dispone de móvil propio, porcentaje que asciende al 76% a los 12 años de edad. En la ESO, prácticamente todos —el 92,8%— tiene su propio teléfono, siendo la edad media de acceso al móvil los 10,8 años. Casi el 9% de jóvenes de 10 a 20 años usa redes sociales más de 5 horas diarias entre semana, cifra que sube a casi el 20% los fines de semana. Un 5,7% presenta un uso problemático, especialmente en Bachillerato (7,7%) y entre las chicas. Este uso intensivo se relaciona con más ansiedad, peor calidad de vida y mayor riesgo de acoso, ciberacoso y control en la pareja.
Fuente: La Opinión Coruña


